domingo, 25 de mayo de 2008

Un instante en la Eternidad- Jeannie Brewer

"Comencé a escribir el mensaje que él nunca vería, que quizá nadie vería salvo yo, y además, cuando ya empezara a esfumarse. Me llevó más de veinte minutos escribirlo y, cuando terminé, volé sobre el océano, abrí la urna y la sostuve en lo alto, dada la vuelta, para que el viento se apoderase del contenido. Me parecía muy limitado volcarlo todo en un solo sitio, aún en el inmenso océano, y aunque fuese tan encantador como esa playa, así que me dirigí de regreso al Aeropuerto, dejando a Eric volar sobre el trayecto, sobre granjas, ciudades, calles, cobertizos. Mientras lo hacía pensé en la cremación, en la parte de Eric que se había dispersado en aquél momento sobre Chicago, y se me ocurrió tal vez que el Brujo hubiese coloreado el humo que ascendía hacia los cielos.Supe entonces, como siempre lo había sabido, que Eric nunca podría ser sepultado, que no se habría quedado allí abajo. Tenía que estar en todo, un copo gris atrapado en la punta plateada de una bota dee vaquero, un trozo quemado detenido en la horquilla de una canasta de baloncesto, una ceniza posada, leve, sobre el pecho de una mujer. Ese era Eric.No se había ido: ahora, estaba en todas partes."